Cuando estamos habituados a la zona peatonal en el centro, nuestro nivel de alerta por coches es muy bajo, incluso si tenemos niños pequeños. Por eso, el que aparezca de repente un coche que va a aparcar a la casa nueva de Calbetón es un trastorno y un peligro muy grande. Tuve un par de sustos hace unas semanas con dos casos como este, que aunque no iban a 100 Km/h, iban a una velocidad suficientemente grande como para tener un disgusto con niños pequeños, que como se sabe no miran por dónde van.
Por supuesto que los que tienen el garaje allí tienen todo el derecho a aparcar, pero también deberían tener muchísimo cuidado, circulando a velocidad muy baja (incluso aunque le parezca absurdamente baja la velocidad al conductor) y no estaría de más que llevara las luces encendidas o los intermitentes en marcha, ya que ni siquiera se les oye llegar. Esto no depende de nadie más que de ellos, así que tendremos que esperar que lo entiendan y se avengan.